Contabilify no es un encargo de cliente. Es una startup propia.
Registro de decisionesLa construimos de cero: definimos el producto, elegimos el mercado, integramos los pagos con Stripe, y hoy está en producción con clientes reales. Sabemos lo que es decidir sin manual — qué construir primero, qué dejar fuera, cuándo lanzar aunque no esté «perfecto».
Gestorías y despachos españoles. Un nicho con dolor medible y ciclo de compra corto, en vez de «facturación para todo el mundo».
Recortamos todo lo que no probaba la hipótesis: que el OCR con IA ahorra horas reales de tecleo.
Pagos desde el lanzamiento. Un usuario que paga da una señal que ninguna encuesta da.
Salió sin estar terminado y las siguientes semanas las escribieron los primeros clientes.
Lo que construimos
Cuatro piezas para llevar una idea a un producto que alguien pueda usar y pagar.
No trabajamos por encargo cerrado.
Antes de comprometernos a construir hacemos una fase de descubrimiento corta y de pago. Sale de ahí un alcance concreto — o la conclusión de que no toca construir todavía. Las dos respuestas te ahorran dinero.
Tres razones y una ventaja de grupo
Lo que cambia cuando el estudio que construye tu producto también ha tenido que venderlo y mantenerlo.
No solo programamos: pensamos el producto contigo
Hacemos las preguntas incómodas antes de facturarlas como desarrollo — y a veces la respuesta es que todavía no toca construir.
IA integrada desde el diseño, no como añadido
Si la IA es el valor del producto, condiciona la arquitectura desde el primer día. Lo sabemos por llevar la nuestra en producción.
Validación antes de construir
Para no gastar presupuesto en lo que no toca todavía: primero la hipótesis y el alcance mínimo, después el código.
Y cuando toque lanzar la marca, el camino ya está allanado.
Formamos parte de Grupo Carvel, junto a Carvel Analytics: identidad de marca, web de marketing, SEO y estrategia de ventas los resolvemos dentro del grupo, sin que busques otro proveedor. Construir el producto y saber cómo se vende son dos trabajos distintos — pero nos sentamos en la misma mesa.
Preguntas sobre el desarrollo de un MVP
Sin rodeosUn MVP funcional suele costar entre 12.500 y 26.000 €, y el rango del estimador llega a 101.000 € cuando hay web y aplicación móvil a la vez, producto de dos lados, suscripciones o IA en el núcleo. Antes hay un descubrimiento de 1.500 a 2.500 € que se descuenta del proyecto si seguimos.
Entre 10 y 20 semanas, con producto visible cada semana. Sale a producción con usuarios reales, que es donde se rompe y donde enseña lo que ninguna encuesta enseña: qué parte del producto usan, cuál ignoran y por cuál pagan.
Entra lo que prueba la hipótesis y lo que hace que el producto sea usable de verdad: cuentas, datos que no se pierden, errores tratados y un mínimo de trazabilidad. Se queda fuera todo lo que se puede añadir después sin invalidar lo aprendido. Un MVP no se mide por lo que incluye, sino por lo que responde.
Sí, y lo recomendamos: un usuario que paga da una señal que ninguna encuesta da. Los pagos y las suscripciones entran desde el día uno cuando el modelo de negocio lo pide, no como una fase posterior.
Es el caso para el que existe esta línea. Nos sentamos a decidir qué se construye y en qué orden, no solo a programar lo que se pida: cada decisión técnica se toma mirando también qué responde y qué cuesta mantenerla. Y si al analizarlo la conclusión es que todavía no toca construir producto, esa también es una respuesta que ahorra dinero.